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Política

El Gobierno prepara un ejército de fiscales con foco en territorio bonaerense

En silencio, sin Big Data, algoritmos o segmentaciones, las vedettes de los cerebros de la campaña, el Gobierno prepara un ejército de fiscales que en las primarias del domingo 11 deberán cuidar los votos de Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y los candidatos del oficialismo en todo el país, con especial foco en la provincia de Buenos Aires.

02/08/2019

Con excepción del territorio bonaerense, que está a cargo de los equipos de la gobernadora, el resto del país quedó bajo la supervisión de Sebastián García de Luca, el viceministro del Interior del riñón de Emilio Monzó, que trabaja a diario, separado por un enorme salón, con Rogelio Frigerio y que trabó una relación más que armoniosa con los denominados "defensores del cambio", el staff de funcionarios rentados por la Secretaría General y la Jefatura de Gabinete que responden a Marcos Peña, el principal cerebro de la campaña.

Según los cálculos, en función de la cantidad de mesas diseminadas por el país, Juntos por el Cambio, como el resto de las alianzas electorales, necesitan poco más de 100 mil fiscales para defender sus boletas.

En el caso del Gobierno, ese ejército lo componen simpatizantes, militantes, voluntarios y fiscales pagos que dependen de cada distrito.

Por ejemplo, en el caso de Córdoba, el segundo distrito con mayor incidencia electoral -el 8,6%-, los casi 9 mil fiscales que se necesitan para cubrir toda la provincia responden en su mayoría a la conducción de la UCR.

Desde el entorno del diputado Mario Negri, que encabeza la boleta para renovar su banca, explicaron en ese sentido que a los más de 8 mil fiscales que se necesitan para cubrir la provincia de norte a sur y de este a oeste se les da "la vianda con tres comidas, y los artículos que precisan" para el trabajo de ese día. "No se les paga un plus por desempeñar ese rol", precisaron.

El pago, un tema tabú para el universo del oficialismo, un espacio que se presenta ante la sociedad como "la nueva política" pero que apela a los métodos de la "vieja política" cuando es necesario, es uno de los ítems que no tiene registro, al menos en las rendiciones partidarias que se entregan a la Justicia electoral. Pero la correcta lubricación de ese engranaje es igual o más importante que la impresión y la distribución de las boletas.